jueves, 27 de noviembre de 2008

¿Qué es el Art e?


¿Qué es el Arte?

Cuando escucho esta pregunta algo se me mueve en las en trañas y me supera la explosión: “¿Cómo que qué es el Arte?”, grito, clamo. El Arte es...
... Es tantas cosas. ¿Cómo dar una definición del Arte, en sentido abstracto? Para mí es otra cosa, que no se explica, que se siente. Para mí el Arte... es el silencio entrecortado, roto por una guitarra rasgueada y un eco de tacones flamencos retumbando sobre la ancianidad de la madera. Para mí el Arte... es el trazo disparatado y radical de Van Gogh, el espacio atmosférico creado por Velázquez, el autorretrato desgarrado de un Goya decrépito o la locura cachonda del Pop Art.
¿Qué es Arte? ¿No es acaso Arte un estatuario electrizante de un José Tomás de mirada perdida en la eternidad? ¿No lo es una sucesión de manoletinas de Tala vante? ¿No lo es el poderío del ‘Cid’? ¿No lo es la clase sobrenatural de Miguel Ángel Perera? ¿Cómo no va a ser Arte la propia plaza de Las Ventas?
¿Y qué me dicen de la sonrisa de un niño salida de un truco de magia? ¿No es la magia Arte? ¿Y el humor, Gila no era Arte? ¿Y el deporte? ¿Quién me va a negar que no fue Arte el golazo de volea de Zidane en la Novena?
¿Y Neruda? ¿Y Lorca? ¿Y Sabina? ¿La poesía es Arte? ¿No ha de serlo acaso la sucesión de versos rotos, ansiosos, putrefactos, molidos, devotos? ¿Y Roma? ¿Y Jerusalén? ¿Y Madrid? ¿Y Lisboa? ¿Y Estambul? ¿No son Arte las ciudades con duende, fe y personalidad?
¿Y el fado? ¿Y la copla? ¿Y los ojos de una mujer que sonríe con la mira da? ¿Y los puros? ¿Y el ron? ¿Y la radio, que te acompaña en las madrugadas perdidas? ¿Y las tertulias nocturnas con los amigos? ¿Y la familia? ¿Y el amor? ¿Y la oración cantada de los monjes de Silos? ¿Todo eso es Arte?
El Arte... ¿qué es el Arte, en definitiva? Pues yo no sé definirlo, ni quiero. Sólo sé que el Ar te para mí es lo que equivale a la vida, al latido que nunca se apaga.